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TIANANMEN, PRIMAVERA DE 1989
Desde mediados de los años 80 con la perestroika y el glasnot en la URSS, amanecía una nueva era dentro del mundo comunista, cuyas claves implicaban más libertades individuales, civiles y políticas, y que sin duda recordaban a los antecedentes de Checoslovaquia en 1968 o más recientemente, Polonia en 1981, y que con la Perestroika fomentada por Gorbachov en la URSS, estaban fomentando transformaciones en el "Bloque soviético".
"Reformas", "Reformistas" eran las palabras claves para estos acontecimientos, y fue precisamente la muerte de un reformista chino, Hu Yaobang, la que abrió paso a un periodo inédito de manifestaciones a favor de hacer realidad estos conceptos de apertura al exterior.
El 15 de abril de 1989, tras la muerte del anterior secretario general del Partido Comunista Chino y reformador demócrata, Hu Yaobang, los estudiantes iniciaron en su memoria unas manifestaciones pacíficas en Shanghai, Pekín y otras ciudades.
Hu se había convertido an algo así como un mártir de la causa reformista. Sus funerales dieron lugar a una valoración superlativa de su persona por los estudiantes. Los manifestantes provenían de diferentes grupos, desde intelectuales que creían que el gobierno del Partido Comunista era demasiado represivo y corrupto, a trabajadores de la ciudad que creían que las reformas económicas en China habían ido demasiado lejos y que la inflación y el desempleo estaban amenazando sus formas de vida. Mientras tanto, los conservadores protestaban contra su memoria y la supuesta laxitud del Gobierno. La población de Pekín simpatizaba con los estudiantes, lo que contribuyó aún más a la prevención de los sectores conservadores del Partido.
Hu se había convertido en un héroe entre los liberales chinos cuando se condenaron sus reformas políticas en 1987. Las manifestaciones en favor de la democracia continuaron con la petición popular de la dimisión del máximo dirigente chino Deng Xiaoping y de otros líderes (dirigentes) comunistas. La exigencia gubernamental de poner fin a las manifestaciones, realizada el 20 de abril, fue ignorada.
El 4 de mayo, unos 100.000 estudiantes y trabajadores marcharon a Pekín en demanda de reformas democráticas. A mediados de mayo, la protesta estudiantil desembocó en una huelga de hambre en la plaza de Tiananmen. Los manifestantes continuaron sus protestas durante la visita del primer ministro soviético Mijaíl Gorbachov a finales de ese mes, y sabían que su protesta adquiriría repercusión planetaria, pues suponía la exposición de la situación china a los medios de comunicación internacionales. El 19 de mayo, al marchar Gorbachov, el Gobierno declaró la ley marcial y unos 250.000 soldados tomaron posiciones en la capital; a pesar de ello continuaron las manifestaciones mientras que el gobierno vacilaba entre el liderazgo del duro Li Peng y el del más moderado Zhao Ziyang. Zhao persistía en su posición apaciguadora e intentaría la negociación pacífica con los estudiantes, pero Deng Xiaoping, el viejo líder del país ya había decidido actuar por la fuerza para acallar las protestas.
La población inmovilizó a los militares, bloqueándoles con barricadas: un millón de personas participaron en estos actos, lo que motivó la retirada momentánea de las tropas. En la cúpula del poder se tomaron varias decisiones, pues la situación se les escapaba de las manos. Zhao desapareció de circulación y Deng consiguió el apoyo de las guarniciones. El número de estudiantes en Tiananmen se redujo a 10000. Los conservadores temían la postura de la masa obrera de la capital.
En última instancia, adoptando la política represiva propugnada por Li Peng, que contaba con el apoyo de Deng, el gobierno envió tropas a la plaza de Tiananmen. Entre el 3 y 4 de junio de 1989, el Ejército Popular aplastó brutalmente a los manifestantes. Según las estimaciones, entre 3.000 y 5.000 estudiantes y ciudadanos murieron, resultando heridos otros 10.000 y siendo arrestados centenares de ellos (fue la primera vez que el Ejército chino era utilizado para reprimir revueltas populares).
Según una testigo directa de los hechos,
Chai Ling, de veintitrés años en aquel momento:
"Los estudiantes cantaban «La Internacional» y fueron a negociar con el ejército pidiendo que les permitiera retirarse pacíficamente, pero antes de conseguirlo los soldados se precipitaron con sus bayonetas hacia el monumento empezando a disparar (...) Los estudiantes comenzaron a retirarse, algunos pensaban que las tropas sólo les arrestarían, pero los tanques comenzaron a pasar sobre los estudiantes que dormían en tiendas de campaña. Posteriormente, las tropas rociaban con gasolina los cuerpos convirtiéndolos en antorchas (...)."
Tras la masacre, vino la represión. El Gobierno llevó a cabo numerosas detenc iones, juicios sumarísimos, ejecuciones contra quienes fueron acusados de ser delincuentes sociales por haber colaborado en actos de protesta. Se censuró la prensa extranjera y se controló con gran rigor la china. Zhao fue expulsado del partido, pero no se le acusó de crímenes como parecía posible que sucediese. A pesar de que había sofocado protestas similares desde mediados de la década de 1980, la extremada violencia utilizada para reprimir la protesta que tuvo lugar en la plaza de Tiananmen provocó la unánime condena internacional al gobierno chino.
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