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PIPIRIJAINA, REVISTA TEATRAL
"PIPIRIJAINA: Compañía teatral formada por cómicos de la legua." (Definición del Diccionario de Términos Literarios)
Siempre me hizo gracia el nombre de esta revista que mi padre, como autor teatral alternativo a la sazón, tenía en casa siempre, no sé si como resultado de alguna suscripción puntual o crónica. El caso es que mi hermana y yo, no digo leíamos, pues lejos estaba de nuestro interés en los lejanos finales de la tormentosa década de los setenta, nos reíamos con las esperpénticas viñetas que algunos dibujantes de talento realizaban para la revista cuando se terciaba, esto es, cuando la publicación podía sacarse a la luz. Y lo hacía mientras el Estado apoyase con presupuesto, escaso, eso sí, que para eso era un bien cultural, y por tanto, sumido en la más absoluta depauperación. Se publicó intermitentemente en tiempos difíciles, como podemos constatar en la información de la que dispongo, obtenida de diarios de la época. Sirva este artículo como un pequeño homenaje a esa época de mi vida, y por qué no, también a mi progenitor.
Comenzó a publicarse en marzo de 1974, cuando el franquismo daba sus penúltimos estertores, para morir, en esa su primera vida, en el verano del mismo año. No he encontrado nada que alargue la vida de la revista más allá de 1983.
En octubre de 1976 volvió a publicarse la revista mensual de teatro Pipirijaina, tras varios meses de dificultades administrativas. La estructura de la revista es parecida en contenido a la primera etapa, con una parte dedicada a la información e investigación teatral y otra a textos inéditos. En un comentario editorial del primer número se indica que Pipirijaina «quiere ser un instrumento de intervención en el sector teatral desde una perspectiva de democracia sin recortes. Hacer de Pipirijaina una tribuna que facilite la confrontación de ideas y fructifique en una alternativa unitaria...". La revista incluye varios documentos últimos sobre el teatro y la cultura, un amplio análisis del teatro de las nacionalidades, estudios sobre la última temporada teatral del franquismo.
E l número 3 (diciembre de 1976) publica algunos fragmentos de las cartas que Arrabal escribió a los jefes del Estado español: la Carta al general Franco (1971) y la Carta al rey (1976). Con este gesto Pipirijaina se suma a la misma reivindicación que encontrábamos en las revistas anteriores. y reclama “su presencia y su incorporación activa al teatro y a la sociedad española”. Pipirijaina reivindicó la necesidad de reformas estructurales apoyando el teatro independiente, las cooperativas y todos los nuevos intentos de autogestión que rompan con la jerarquización y la centralización de la cultura.
Pipirijaina fue escéptica ante la idea de un teatro subversivo y, al mismo tiempo, comercial y por eso se mantiene alerta ante estos intentos.
Figuraron como redactores y colaboradores de Pipirijaina, entre otros, Ricardo Doménech, Pedro Altares, Angel Fernández Santos, Luis Matilla, Alfonso Sastre, Angel G. Pintado y Carlos Gortari, en su mayoría amigos y conocidos de mi padre. Dirigía la revista Moisés Pérez Coterillo. Pipirijaina era de las escasas revistas españolas de teatro.
La revista de teatro Pipirijaina reapareció en octubre de 1979, publicando su número diez, después de permanecer cerrada un año por dificultades económicas, situación que afectaba en general a las publicaciones culturales especializadas. La revista volvió a publicarse al recibir una subvención oficial de la Dirección General de Teatro, dependiente del Ministerio de Cultura.
En un comentario editorial, la redacción de Pipirijaina señaló que la petición de la subvención fue atendida por el director general de Teatro, Alberto de la Hera, y consideraron que una publicación de las características de Pipirijaina sólo podría sobrevivir con la ayuda del Estado. Su director, Moisés Pérez Coterillo, declaró que el Ministerio de Cultura, en realidad, subvenciona al comprador.
El número diez incluía un resumen de la temporada teatral: la polémica entre dramaturgos y críticos, la supervivencia de la profesión, el Centro Dramático Nacional y los espectáculos de mayor interés además de una crónica del Festival de Aviñón. En el volumen de textos se publicó El camarada oscuro, de Alfonso Sastre, obra escrita en 1972 desde posiciones de disidencia interna, cuando el dramaturgo era militante del Partido Comunista de España, e intenta promover una reflexión sobre la tragedia revolucionaria española.
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