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Revista de Historia Moderna
 

LA POSESION DE LA VALTELINA

La Valtelina es un valle italiano de la Lombardía. En 1620, la presión de los señores protestantes de la Valtelina sobre sus convecinos católicos, iba a ocasionar unos sucesos marginales por el momento, pero que iban a resultar de inestimable ayuda para la causa habsburguesa. En la «Sacra Matanza» (Sacro Macello) de 1620, los valtelinos católicos, que habían pedido y obtenido el apoyo español, secundados por duque de Feria, gobernador español de Milán, masacraron a un gran nConde-Duque de Olivaresúmero de sus compatriotas protestantes. Este hecho facilitaba el desplazamiento de los ejércitos españoles de Italia hacia el norte, pero condujo a la intervención de las grandes potencias vecinas que desequilibrarían aún más la situación política.


El territorio grisón era una auténtica encrucijada de caminos, pues por él pasaban los corredores militares que unían, por una parte, Lombardía con el Imperio y los Países Bajos, y por otra, Francia con su aliada la República de Venecia. Para España era muy importante dominar el valle de la Valtelina, que le daba una pequeña vía por donde transportar sus tropas a los distintos teatros de operaciones de Europa, debido a que el resto de caminos -a través de Venecia, los cantones suizos o Saboya- estaban vetados. Y en ese preciso momento la importancia estratégica de la zona era aún mayor, debido a los acontecimientos que se estaban produciendo en el Imperio y al iEl Camino Espaņolnminente fin de la Tregua de los Doce Años acordada con las Provincias Unidas en 1.609.

Durante el conflicto flamenco, inmerso en la confusa y devastadora guerra de los Treinta Años, para España el Palatinado constituía un pasillo de vital importancia entre Lombardía y los Países Bajos a través del cual conducir hombres, dinero y municiones para el ejército de Flandes. Las tropas del general Ambrosio Spínola ocupaban así el valle del Rhin con la invasión del Palatinado, estableciendo un jalón más en la cadena de comunicaciones entre Italia y Flandes (el Camino español). En 1621, las tropas habsburguesas derrotaban a los grisones y se adueñaba de los pasos de los Alpes entre el Tirol y el Milanesado; por el tratado de Milán (1622) era reconocida la libertad de tránsito de los ejércitos de la Monarquía hispana a través de la Valtelina.

Todas las potencias codiciaban los pasos alpinos grisones, que eran de suma importancia estratégica al ser las únicas rutas transalpinas viables entre Austria y la Italia española -ambas, en posesión de la dinastía de los Habsburgo -. El control de los pasos podía ser determinante a la hora del despliegue de tropas de un campo de batalla a otro.


En el otoño de 1622, superada la crisis interna relacionada con los problemas religiosos en Bearn (rebelión hugonote, posiblemente alentada desde España), el monarca francés Luis XIII pudo ya formalizar una coalición, la Liga de Lyon, con Saboya y Venecia, para expulsar a los Habsburgo de los valles alpinos que dominaba. España, que no deseaba abrir otro frente en Italia, abandonó la Valtelina, aceptando que las tropas del Pontífice se hicieran con el control del valle mientras se pLuis XIII de Franciaroducía la retirada de su ejército.

En 1624 se coaligan los grisones con Venecia, Saboya y Francia. Luis XIII, protegido por estos acuerdos diplomáticos, ocupa la Valtelina, al no haber España retirado sus tropas como se había estipulado en el Tratado de Asti. Tras los primeros éxitos de la coalición, una nueva revuelta hugonote en la región occidental de Francia, y la presencia de don Álvaro de Bazán, al mando de las tropas españolas y de las los duques de Parma, Módena y Toscana, obligan al monaBormiorca francés a firmar el tratado de Monzón (1626), por él Francia garantizaba la independencia de los católicos de la Valtelina, abandonaba a los confederados e hipotéticamente demolía las fortalezas del valle, con lo que continuaba siendo paso libre para las comunicaciones austro-milanesas. La Valtelina, Bormio y Chiavermo se erigen en un Estado independiente de las Ligas Grisonas, y si bien España pierde el control del enclave, sus ejércitos podrán seguir utilizando el territorio para mantener sus comunicaciones con el Imperio y los Países Bajos, aunque Francia obtiene también determinados derechos de tránsito para sus tropas.

El territorio fue "definitivamente" cedido a los grisones en 1639 con la única condición de que se respetara en este valle la práctica de la religión católica.

 
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