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Revista de Historia Moderna
 

ORIGEN DE HALLOWEEN

Ahora que está tan de moda la festividad de Halloween en nuestro país, nunca está de más, hacer alguna reseña sobre su lejanísimo origen. La palabra Halloween fue documentada por primera vez en un texto del siglo XVI, y es una contracción de All Hallows' Evening, 'Noche de Todos los Santos'. La Noche de Difuntos Es una fiesta de origen celta que se celebra principalmente en los Estados Unidos, Canadá, Irlanda, el Reino Unido y en países no anglosajones como México en la noche del 31 de octubre. En los últimos años se ha extendido también a países como España, que ya celebraba su propia Noche de Difuntos, pero ahora con iconografía de Halloween (calabazas, niños disfrazados de brujas y monstruitos varios, truco o trato, y demás parafernalia anglosajona).

Halloween tiene su origen en una festividad céltica, Samhain, significa fin del verano en el antiguo gaélico. Tenía como objetivo reverenciar a los ancestros, pero también se celebraba el final de la temporada de cosechas en la cultura celta y era considerada como el «Año nuevo», que comenzaba con la estación oscura. El calendario celta dividía el año en dos mitades: la mitad oscura empezaba en el mes de Samonios (lunación octubre-noviembre), y la mitad clara, en el mes de Giamonios (lunación abril-mayo). Para los celtas el año empezaba con la mitad oscura, así Samonios se convertía en el año nuevo celta. Todos los meses comenzaban con la luna llena y la celebración del año nuevo tomaba lugar durante las «tres noches de Samonios», la luna llena más cercana entre el equinoccio de otoño y el solsticio de invierno.

Las lunas llenas marcaban el punto medio de cada mitad del año durante las cuales se celebraban festivales. El calendario fue diseñado para alinear las lunaciones con el ciclo agrícola, y la posición astronómica exacta del Sol se consideraba menos importante. El celta, era como vemos, un calendario lunar.

Los celtas pensaban que la línea que une a este mundo con el Otro Mundo se estrechaba al llegar Samhain, permitiendo a los espíritus (tanto benévolos como malévolos) pasar a través de ella. Los antepasados eran invitados y homenajeados mientras que los espíritus dañinos eran alejados. Se cree que con el uso de trajes y máscaras se ahuyentaba a los espíritus malignos, adoptando la apariencia de éstos para evitar su daño. En estas fechas, los espíritus de los muertos, podían caminar entre los vivos, y éstos tenía la oportunidad de reunirse con sus antepasados fallecidos.

En medio de estas festividades, se invocaban espíritus malignos y se tenía la plena convicción de que fantasmas, duendes y todo clase de demonios, recorrían el sector. Era el tiempo propicio para practicar la adivinación y toda ciencia oculta que, mezcladas, practicaban los antiguos celtas y el paganismo romano. En Samhain, los granjeros traían ganado de los pastos secos de verano y las personas se reunían para construir albergues para el invierno. El festival también tenía significado religioso y las personas quemaban frutas, vegetales, grano y posiblemente animales como ofrendas a los dioses.

El Samhaín marcaba el inicio de una época de introspección, respeto y recuerdo de los que ya no están con nosotros, un tiempo para para hacer balance, reflexionar sobre el paso de la vida y para ser conscientes de que la existencia no termina con la muerte. Era un tiempo donde se rompían las barreras entre el mundo natural y el sobrenatural.

Los sacerdotes de la religión céltica, los Druidas llevaban consigo un gran nabo hueco al que le esculpían un rostro en la parte frontal, para representar el espíritu demoníaco del cual dependían para obtener poder y conocimiento. El nabo iluminado interiormente por una vela era utilizado como linterna cuando los druidas iban de casa en casa por la noche. Pensaban que dicho espíritu habitaría en los nabos y los ayudaría a llevar a cabo los hechizos que habían proferido sobre los hogares y vidas de aquellos que rehusaban a sus demandas. El espíritu que habitaba en el nabo se denominaba "Jock", que cambió a "Jack", cuando pasó a América de mano de los inmigrantes irlandeses de las primeras décadas del siglo XIX.

En el Simhain se efectuaba balance de los alimentos para aguantar el crudo y largo invierno. Los romanos, al ocupar territorios celtas, asimilaron esta festividad. Se celebraba los últimos días de octubre y primeros de noviembre, donde coincidió con una festividad romana conocida como la «fiesta de la cosecha», en honor a Pomona (diosa de los árboles frutales), que dio lugar a la simbiosis afortunada de ambas tradiciones, pasando la popular manzana a formar parte de la celebración. Otros de los ritos de esta festividad consistían en encender fogatas, divertirse con frutas y elaborar rostros con calabazas huecas encendiendo velas en su interior. Después de la conquista romana, los celtas de Britania adoptaron el calendario Juliano y asignaron el día 1 de noviembre como el día de Samhain.

Intentando acabar de una vez por todas con las festividades paganas, que proliferaban por doquier en todo el orbe cristiano, hubo dos Papas, Gregorio III (731-741) y Gregorio IV (827-844) que hiceron lo imposible: trasladaron la fiesta de todos los santos del 13 de mayo al 1 de Noviembre, para que coinicdiera con la muy popular Simhain-fiesta de la cosecha, y así todos contentos.

 
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