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Revista de Historia Moderna
 

 

LOS DEÍSTAS

Los deístas son aquellas personas que cultivan el deísmo, doctrina que acepta la existencia y la naturaleza de Dios a través de la razón y la experiencia íntima y personal, pero no a través de la revelación directa, la fe o la tradición, como es el caso de las religiones. El deísta cree en la existencia de un ser superior, pero no practica ninguna religión.

Los deístas suelen rechazar eso que tanto le gusta a determinados sectores del pueblo llano, como milagros y profecías y que ponen los pelos de punta a las jerarquías eclesiásticas, que ven en la mayoría de ellas residuos de tiempos pretéritos. Afirman que Dios no interfiere en la vida de los humanos y las leyes del universo, aunque sí lo creó. Opinan que el mayor don divino dado la humanidad no es la religión, sino la habilidad de razonar.

Dios es el creador del mundo, pero no interviene de ninguna forma en el devenir vital de sus habitantes, ya sean racionales o no. Dios es la naturaleza misma, cuyas leyes tratan los hombres de descifrar dentro de las ciencias naturales. La filosofía deísta promueve el librepensamiento, y no pretende jamás establecer ningún ni precepto ni dogma a seguir.

Los deístas usan la razón para reflexionar acerca de la figura de Dios, pero no aceptan que nadie les sobre Él, y buscan libremente la espiritualidad por ellos mismos, sin tener en cuenta la tradición o la autoridad religiosa. No quieren formar parte del rebaño de feligreses que pretenden celosamente las jerarquías de credos monoteístas como el cristianismo, islamismo y judaísmo, las religiones del Libro, de la verdad revelada, crueles y beligerantes. La intolerancia doctrinaria y violenta de estas religiones ha hecho mucho daño a la Humanidad a lo largo de los siglos y ha generado serias resistencias en las mentes más elevadas y abiertas ante tamaña agresión, escasas eso sí, porque el gregarismo impera por doquier. El deísta cree a pies juntillas en la absoluta separación entre Estado y religión.

El deísmo impregnó sobre todo a los hombres del movimiento dieciochesco de la Ilustración, sobre todo en países más avanzados social y económicamente, como Gran Bretaña, Francia y los Estados Unidos, principalmente entre aquellas personas de educación cristiana a los que creer en los severos dogmas de fe se les hacía muy cuesta arriba, pero sí que creían en un único dios. Es un movimiento intelectual que pervive hasta nuestros días.

Los deístas piensan que el ser supremo permanece desconocido e intocable. Dios es la "primera causa" y el principio subyacente de racionalidad en el universo. El concepto de razón aparece por doquier en la filosofía, forma de vida o doctrina deísta. Como un "dios relojero" que inicia los procesos cósmicos, el universo avanza, sin necesitar la supervisión de Dios, quien lo puso en movimiento, pero no se involucró más allá. No comulgan con los preceptos bíblicos. Niegan la encarnación, la muerte, sepultura y resurrección de Dios en la persona de Jesús. Claro, en este artículo nos referimos a deístas de la cultura cristiana-occidental, pero está claro que en los países de mayoría musulmana también deben de existir como corriente de pensamiento.

Su Voltaire, deísta impenitenteactitud es positiva y rechazan las negativas. Afirman que las religiones son el motivo principal de los problemas del mundo. El opio del pueblo diría Marx, quien fue más allá, y tanto fue el cántaro a la fuente, que cayó en el materialismo más absoluto.

El deísmo llegó a su máximo esplendor con la Ilustración, desde finales del siglo XVII y durante todo el siglo XVIII con escritores ingleses y franceses como Thomas Hobbes, John Locke, Jean Jacques Rousseau y Voltaire. Pero fueron los fundadores de los Estados Unidos quienes elevaron la filosofía deísta hasta la enésima potencia, gente de gran catadura moral como como John Quincy Adams, Ethan Allen, Benjamin Franklin, Thomas Jefferson, James Madison, George Washington y, sobre todo, Thomas Paine. Desde aquellos tiempos, la clase dirigente estadounidense ha ido perdiendo en el camino, poco a poco, o mucho a mucho, unidades de integridad moral y filosófica hasta encontrarnos en nuestros tiempos, en los que corrientes tan nefastas como el Tea Party tienen serias opciones de hacerse con el control del Partido Republicano, y si la época de Bush II-Rumsfeld-Cheney-Wolfowitz-Rice fue tétrica, no quiero pensar en unos EEUU dominados por esta gente semianalfabeta y mesiánica, que basan su ¿pensamiento? en las Sagradas Escrituras. Ver para creer.

 
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