| Inicio | Contacto | Viaje por España | Revista Historia | Biblioteconomía | Noticias carpetanas | Madrid críptico | Blog |
Revista de Historia Moderna
 

FELIPE, REY DE INGLATERRA

Casi todo el mundo sabe, más o menos, quien era Felipe II (1527-1598), rey de España y de tropecientos sitios más, el famoso rey Prudente, el rey Burócrata, aquél en cuyos dominios no se ponía nunca el sol, pues tenía tantos territorios que administrar, que no le daban las 24 horas del día para tanto trabajo.

Pero lo que es menos conocido, es que este Felipe, sí, nuestro Felipe II, fue, antes de todos esto, rey de la mismísima y pérfida Albión, por obra y gracia de su matrimonio con la reina María de Inglaterra, hija de Enrique VIII y de Catalina de Aragón, que además era la hermana de la abuela del rRetrato de María I y Felipe ey Felipe. María I era la de los bloody Mary´s, más papista y católica que el Papa y casi más también que su propio marido Felipe. Se casaron porque que a Carlos I le interesaba especialmente la alianza inglesa. Se casaron el 25 de julio de 1554 en la catedral de Winchester, (parece que María profundamente enamorada de Felipe, pero él no de ella) y fueron jocosamente proclamados algo así como:

Felipe y María, por la gracia de Dios, Rey y Reina de Inglaterra, Francia, Nápoles, Jerusalén, Irlanda, Defensores de la Fe, Príncipes de España y Sicilia, Archiduques de Austria, Duques de Milán, Borgoña y Brabante, Condes de Habsburgo, Flandes y el Tirol, en el primero y segundo año de su reinado.

Las claúsulas matrimoniales fueron muy especiales y rígidas para garantizar la independencia del reino de Inglaterra. Así, Felipe, que todavía no era II, se comprometió a respetar las leyes, derechos y privilegios del pueblo inglés. España no podía pedir a Inglaterra ayuda bélica o económica, y se pedía expresamente mantener la paz con Francia. Si ambos cónyuges concebían un hijo, cosa harto difícil, pues cohabitar, no debieron cohabitar demasiado, automáticamente se convertiría en príncipe heredero de Inglaterra, los Países Bajos y Borgoña. Si María moría siendo el heredero menor de edad, la educación correría a cargo de los ingleses. Si Felipe moría, María recibiría 60.000 libras al año en concepto de pensión, pero si María moría primero y sin descendencia, Felipe debía abandonar Inglaterra renunciando a todos sus derechos sobre el trono, como así ocurrió.

Felipe se atuvo escrupulosamente al contrato matrimonial y no intervino en el sanguinario gobierno de su esposa (por lo menos desde el punto de vista de los protestantes ingleses, porque para los católicos fue una auténtica bendición). Durante la mayor parte del reinado de Bloody Mary estuvo ausente de Inglaterra, sobre todo desde la abdicación de su padre Carlos I en 1556, y su ascenso al trono de España.

El príncipe consideró siempre su enlace como una cuestión de Estado y permaneció largo tiempo en tierras inglesas. En cuanto tuvo ocasión, salió pitando de Inglaterra, pero se trajo como souvenir la insignia de la Muy Noble Orden de La Jarreterra, de la que era caballero honorífico. Parece que retornó bastante ufano a la Península, ya que nunca quiso a aquella mujer otoñal y pretendió casarse con la sucesora, Elizabeth I "la Reina Virgen" de Inglaterra e Irlanda (que de virgen no tenía nada), que tanto le debía, pero que le rechazó como rechazó a todos los sucesivos pretendientes a su mano. Claro, luego pasó lo que pasó. Lo de la Armada Invencible pudo tener su origen en un mal de amores, en un amante despechado (es broma, ¿eh?).

El 17 de noviembre de 1558 María murió sin descendencia, y Felipe dejó de ser Rey de Inglaterra, por la gracia de Dios. Entre 1554 y 1558 el futuro Felipe II había sido Rey consorte de Inglaterra. Sin embargo, no gozó nunca de la simpatía de sus nuevos súbditos, a pesar de que no se inmiscuyó excesivamente en sus problemas.

 
© by Diego Salvador desde 2006
Revista de Historia Medieval Revista de Historia Moderna Revista de Historia Contemporanea Revista del Mundo Actual Revista de Arqueologia Revista de Historia Antigua Revista de Prehistoria