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Revista de Historia Moderna
 

SOFONISBA ANGUISSOLA

Aunque Sofonisba Anguissola no es la única mujer pintora con grandes dotes del siglo XVI, sí que fue la primera en levantar la admiración de los hombres de su tiempo. Fue la primera mujer pintora conocida que no fue hija de pintor. Vivió entre 1532/35 y 1625. Su padre, Amilcare Anguissola, era miembro de la baja nobleza de Cremona, en el ducado de Milán. Su madre, Bianca Ponzone, de familia influyente, falleció cuando Sofonisba contaba entre cuatro y cinco años. Sofonisba era la mayor de seis hermanas, todas las cuales recibieron especial instrucción en las artes en Parma.

Esta pintora italiana fue la primera artista conocida en Europa por sus trabajos, e inAutorretratospiración de mucAutorretratohas otras muejeres dedicadas a este arte. En esa época la pintura era solamente practicada por los varones, una época en la que una mujer no podía instruirse en anatomía humana, no estaba bien visto por la mentalidad europea del momento, pues era considerado inaceptable para una señora de su posición social que viera cuerpos desnudos. Sofonisba se especializó en retratos, en los que la pintora muestra una aguda penetración de los sentimientos humanos, especialmente los femeninos, además de dominar con maestría el pincel al modo de la pintura veneciana, basada fundamentalmente en el color. Los miembros de su propia familia y su propio rostro eran los protagonistas más frecuentes de sus obras.

Su primer maestro fue Bernardino Campi, con quien aprendió las labores básicas de preparar los lienzos o tablas, la imprimación, la obtención de los pigmentos requeridos, etc. Tras pasar otros tres años aprendiendo con Bernardino Gatti, su segundo maestro, a mediados de siglo XVI, en 1554, a la edad de 22 años, Sofonisba viaja a Roma, para aprender de los grandes maestros que trabajaban allí para los Papas, donde conoce a Miguel Ángel por mediación de otros pintores que conocían bien su obra, y por quien fue instruida. El genio florentino le proporcionaba bosquejos de su cuaderno de notas para que ella los pintara con su estilo personal. Durante al menos dos años, Sofonisba continuó este estudio "informal" con el más grande de los artistas de todos los tiempos.

Giorgio Vasari describió y alabó las obras de Sofonisba, y la cita en su libro "Vidas de los más sobresalientes arquitectos, escultores y pintores". Cuando ya era conocida, Sofonisba se desplazó a Milán, hacia 1558, en donde pintó al Duque de Alba, quien a su vez la recomendó al rey Felipe II de España.

En 1559 fue llamada a Madrid como retratista y dama de corte de la joven reina española. Fue el momento culminante de su carrera. Durante sus diez años en la corte hispana, el papa Pío IV le pidió un retrato de la reina Isabel de Valois, que le fue convenientemente agradecido. Durante este tiemRetrato de Felipe IIpo, trabajó estrechamente con Alonso Sánchez Coello, aproximándose tanto a su estilo, que inicialmente el famoso retrato de Felipe II, en edad mediana, fue atribuido a Coello. Ha sido recientemente cuando se ha reconocido a Anguissola como la autora del mismo. Anguissola pasó los años siguientes pintando sobre todo retratos de corte oficiales, incluyendo los de la reina y otros miembros de la familia real, la hermana de Felipe II Juana, y su hijo, Don Carlos. Sus pinturas de Isabel de Valois y de Ana de Austria, la cuarta esposa de Felipe II, son vibrantes y llenas de vida. En 1568, fallece Isabel de Valois, pese a lo cual Sofonisba permaneció en la corte, lo que demuestra la alta estima en la que la tenía el monarca. No en vano, en 1570 Felipe II arregló un matrimonio para Sofonisba. Al año siguiente, la pintora se casa con Don Francisco de Moncada, hijo del príncipe de Paterno, virrey de Sicilia, quien murió en 1579.

Viajando hacia Cremona, Sofonisba conoce a Orazio Lomellino, considerablemente más joven que ella, que era el capitán del barco en el que viajaba. Se casaron en 1580 en Pisa. La boda no gustó en el entorno de Sofonisba, ni en su familia ni en la de su difunto marido, ya que al inferior rango social de Orazio le sumaban como inconveniente la gran diferencia de edad. Pero Orazio reconoció y apoyó su trabajo de pintora y se establecieron en Génova, en una gran casa en donde pudo tener su propio estudio y tiempo para pintar y dibujar. La fortuna personal de Orazio, además de la generosa pensión que le otorgó Felipe II, permitió a Sofonisba pintar libremente y vivir cómodamente.

En 1624, casi con noventa años (curioso caso de longevidad femenina de la época) fue pintada por Van Dyck. Fue de los pocos manieristas que sobrevivieron hasta bien entrado el Barroco. Murió en 1625 en Palermo.

Su Autorretrato con espineta nos muestra a una mujer muy joven, debió ser pintaAutorretrato con espinetado hacia los primeros años de 1550, y en él, la artista se muestra así misma bajo una fuerte luz cenital. Se muestra a una mujer joven orgullosa tanto de su maestría pictórica como de su habilidad musical.

Pese a gozar de fama en vida, pronto cayó en el olvido y muchas de sus obras fueron atribuidas a otros pintores, y es un claro ejemplo de la nula consideración en la que se ha tenido a las mujeres a lo largo del tiempo, por encima del rigor en el estudio. Su obra artística, de gran calidad, olvidada por los historiadores, ha sido rescatada en las últimas décadas y devuelta al lugar que le corresponde.

 
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