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Revista de Historia Medieval
 

 

EL REINO DE TUDMIR

Desde siempre me fascinó la rapidez de la ocupación musulmana de la Península Ibérica desde 711. Esta facilidad de ocupación, realizada en menos de cinco años, se explica por la descomposición del reino visigodo y por la hábil política de los dirigentes musulmanes en llegar a acuerdos con los líderes locales, susceptibles de organizar la resistencia. Sevilla, Ecija, Córdoba, Mérida, Lisboa, Toledo, entre otras ciudades capitularon y firmaron un pacto similar al que se conserva para la región de Murcia, firmado por Abd al-Aziz, hijo del antiguo gobernador musulmán del Norte de Africa, Musa ben Nusayr y el conde visigodo Teodomiro (Tudmir) en abril de 713 d.C.. Sus claúsulas contradicen la apocalíptica visión que de la conquista musulmana da la Crónica Mozárabe:

"Que a él nadie se le impondrá ni a cualquiera de los suyos se les despojará de nada que posean, con maldad; no se les reducirá a la esclavitud, no serán separados de sus mujeres ni de sus hijos; se respetarán sus vidas, no se les dará muerte y no se quemarán sus iglesias, tampoco se les prohibirá su religión. Se les concederá la paz mediante la entrega de siete ciudades: Uryula [Orihuela], Baltana, Lakant [Alicante], Mula, Villena, Lawraka [Lorca] y Ello. Además, no debe dar asilo a nadie que huya de nosotros o sea nuestro enemigo; ni producir daño a nadie que huya de nosotros o sea nuestro enemigo; ni producir daño a nadie que goce de nuestra amnistía; ni ocultar ninguna información sobre nuestros enemigos que puede llegar a su conocimiento. Sobre Teodomiro y los suyos pesará un impuesto de capitulación, que deberá pagar...".

La firma de este pacto dio lugar a un territorio con cierta autonomía, pero nunca a un reino, de ahí la confusión de lo que algunos han dado en llamar erróneamente "reino" de Tudmir. Es más apropiada la denominación de "cora" o provincia. Durante algún tiempo Tudmir también era el topónimo con que se conocía a la ciudad capital de dicha provincia, primero Orihuela. Tudmir y sus sucesores mantendrían una cierta autonomía de los emires andalusíes, autonomía finalizada con Abderramán I (779), quien instauró una provincia ("La Cora de Tudmir") con los términos actuales de Murcia y Alicante, cuya capital sería Orihuela (Uryula ciudad musulmana)  y que se mantendrá hasta 1031 (fin del Califato cordobés, guerras civiles y primer período de reinos de Taifas).

En el año 825, Abd al Raman II mandó construir la ciudad de Mursa (Murcia), inaugurada en 831, pasando a ser la capital de la Cora de Tudmir.

El pacto firmado por Teodomiro parece que dejó de tener vigor con la instalación en el territorio de una parte del yund o tropas sirias llegadas a al-Andalus unos años antes desde Ifriquiya (provincia del norte de África ).

Los principales núcleos urbanos de la demarcación territorial recibirían un nombre islamizado del noble visigodo: Tudmir. Cartagena es la gran ausente en la documentación de la época, pues quizá no se había recuperado de la destrucción a la que fue sometida por las tropas visigodas con motivo de la expulsión de los bizantinos en las primeras décadas del siglo VII.

 

 

 
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