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EL VITA EN MEXICO
El 28 de Marzo de 1939 llegó a Veracruz (México) el yate Vita (el antes Giralda de Alfonso XIII) con un cargamento de joyas y objetos preciosos.

Indalecio Prieto, líder socialista, que comenzaba a aglutinar en torno suyo a las fracciones mayoritarias del PSOE, consideraba que la única política posible en el final de la guerra consistía en destinar la mayor parte de los recursos a la ayuda a la masa de los refugiados y, en general, de las víctimas del franquismo. El Dr. Negrín, jefe del gobierno de la República en el exilio, en cambio, defend ió reservar el tesoro del Vita, estimado en unos 1.000 a 1.500 millones de francos o unos 40 millones de dólares, que suponía tres cuartas partes del total de lo salvado por el Estado republicano, para el momento del retorno a España. Hay que tener en cuenta que buena parte de esos bienes suntuarios procedían de incautaciones a particulares o aún del patrimonio nacional.
Un año antes de zarpar el "Vita", en marzo de 1938 se procedió por orden del Ministerio de Hacienda a la apertura de las cajas de particulares en Bancos Privados y de los depósitos del Monte de Piedad. Al mismo tiempo se constituyeron la Junta Nacional del Tesoro Artístico y la Caja General de Reparaciones, ambas dependientes del propio Ministerio de Hacienda con objeto de acumular bienes incautados por partidos y sindicatos en cantidades y valores imposibles de cuantificar.
El Comité Técnico de Ayuda a los Republicanos Españoles (CTARE) fue constituido en México en junio de 1939, con ocasión de la llegada de la expedición del Sinaia, sin preparació n pervia. Esta delegación del SERE (Servicio de Emigración de Republicanos Españoles, gestionado por el gobierno negrinista) en México emprendió inversiones agrícolas e industriales, creó instituciones educativas y culturales y subsidió a los primeros contingentes de emigrados. Sin embargo, el control por parte de Prieto de los bienes del Vita y otros efectos limitó las actividades del Comité Técnico, fracasando la mayor parte de las empresas creadas para dar trabajo a los refugiados.
El Comité tuvo que subsidiar a gran número de refugiados, pues varios miles se encontraban sin empleo al año de su llegada a México. La pérdida del control de los bienes del Vita y otros efectos (el barco Arnus, los aviones Bellanca y los motores de aviación, así como valores de diversos países), y la suspensión de la emigración hacia México en agosto de 1939, motivaron que Negrín desalentara nuevas inversiones.
En julio de 1939, Negrín valoraba los recursos de su Gobierno en unos 500 a 600 millones de francos y otros 1.000 a 1.500 en bienes sin convertir (Vita y otros efectos) en México pero fuera de su control.
En octubre de 1939, a pesar de la pérdida del control de tesoro del Vita y de la limitación de los efectivos de Negrín, el doctor Puche, emisario de Negrín, presentó un plan de inversión en Santa Clara de 3.840.000 pesos (768 mil dólares). De esta manera, Puche quería demostrar al presidente me xicano Cárdenas que el plan de inversiones para el asentamiento de refugiados era viable.
La ausencia de nuevas inversiones en México la justificaba por las dificultades impuestas por el comienzo de la guerra mundial, señalando que el Comité Técnico no podría no sólo crear nuevas empresas agrarias e industriales sino mantener los subsidios. Únicamente la cesión de los efectos (el tesoro del Vita no se consideraba pues Puche conocía los planes de reservar esos bienes para el futuro), podría permitir continuar las actividades de socorro del CTARE. La amenaza de cierre se fue postergando hasta la primavera de 1940 cuando se empezaron a cerrar los albergues y dejar de pagar los subsidios.
Negrín estaba lejos de propiciar una emigración masiva a México, reservando los bienes del Vita para el futuro de las instituciones republicanas, una vez derribado Franco, más que para la ayuda a los refugiados.
La presión de las autoridades mexicanas para que Negrín concretara la financiación de la emigración a México fue respondida por éste con evasivas, lo que irritó a Cárdenas y a su embajador en Francia. El Presidente mexicano quería que se decidiera de una vez qué se hacía con el cargamento del Vita, recomendando que se retirara del país si no se utilizaba para el asentamiento de los refugiados en México.
Las diversas organizaciones de ayuda a refugiados (SERE y JARE -Junta de Auxilio a los Republicanos Españoles -, principalmente) finalmente despilfarraron el tesoro del Vita en miles de funcionarios y políticos en lugar de ayudar a todos los exiliados.
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