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LA MANO NEGRA
La Mano Negra era una organización anarquista de carácter secreto y violento a la que se atribuía la intención de organizar atentados. De dudosa existencia, la organización supuestamente actuó en Andalucía a partir de 1881. La extensión del rumor de la presencia de la Mano Negra coincidió con la tensión social motivada por las malas cosechas y la constitución de la Federación de Trabajadores de la Región Española FTRE), de corte anarquista. Posiblemente la existencia de la organización fuese solamente un rumor esparcido por la propia Guardia Civil, en connivencia con los terratenientes andaluces.
Todo debió empezar con la llegada a España de una facción enviada a España por el líder anarquista Bakunin. Arístides Rey y Elie Reclus llegan a Barcelona desde el país vecino para introducir las ideas de la A.I.T.. En Cataluña, la magnífica acogida que obtuvieron del joven movimiento obrero fue sorprendente para ellos. Más tarde, se les une el que estaba considerado como "la mano derecha" de Bakunin, Fanelli. Siguiendo con su labor, se desplazan hasta Valencia, y desde allí hasta Andalucía, si bien Fanelli deja el grupo y se dirige a Madrid, donde organizaría la propaganda y tras crear un periódico difundiría por toda España los principios anarquistas y revolucionarios de la A.I.T., versión bakuninista.
Aun cuando en Cataluña la acogida a las nuevas ideas fue muy buena, debido a su desarrollado obrerismo y su régimen de explotación en las fábricas textiles, en Andalucía fue c omo el estallido de una nueva religión. Las legiones de obreros desheredados de toda tierra, junto al sufrimiento acumulado generación tras generación, era un terreno perfectamente abonado para que el grito de "viva la revolución" y la nueva y radical idea de que la tierra es para quien la trabaja se extendiera por todos los campos andaluces de Este a Oeste. Prueba de ello es que, de los cerca de 50.000 obreros que contó en muy corto espacio de tiempo la Federación de Trabajadores de la Región Española, Andalucía aportaba unos 29.000. Cataluña contaba en ese momento con unos 13.000 afiliados. Junto con Andalucía formaba la columna principal del internacionalismo en España. Pero las condiciones del obrero catalán, con ser malas, distaban mucho de las de los braceros andaluces, lo que motivó que en esta región se llevaran a la práctica las ideas libertarias en busca de una revolución social.
En 1.878 Andalucía, que no puede seguir soportando la extrema opulencia de unos y la miseria de otros, se convierte en una hoguera. Se queman los cortijos, los olivares, se mata el ganado, se arrancan viñedos, etc. En el mes de Abril, los motines en Jerez y sus alrededores alcanzan cotas alarmantes.
Estos hechos tuvieron su continuidad en Arcos, Cádiz y Sevilla, donde familias enteras pasaban hambre.
A r aíz de estos actos, la FTRE "amonestó" a sus afiliados mediante un comunicado secreto en el que se arengaba a los campesinos y a los obreros a tomar cuanto encierran los graneros, a luchar contra la injusticia y la revolución social: "¡Mueran los zánganos! ¡Al agricultor la tierra! ¡Al obrero la fábrica! ¡Al menestral el taller! ¡Viva la Revolución Social!".
Conocido este comunicado por las autoridades sometieron a una intensiva vigilancia a los campesinos e internacionalistas conocidos. Al año siguiente se comienza una campaña contra todo tipo de asociación que ellos consideraran ilícita, apoderándose de documentaciones, listas de afiliados, estatutos, directrices, propaganda, etc. etc. Entre estos documentos, lógicamente había algunos "clandestinos" y revolucionarios. En una de estas requisas de documentación que se efectuaron en Jerez , se encontró una cantidad de información sobre una sociedad secreta que se auto denominaba "Sociedad de Pobres contra Ladrones y Verdugos. Jerez - Europa Siglo XIX" y que sus miembros, para referirse a ella, la llamaban, "La Mano Negra".
Durante los cuatro años siguientes continúa la persecución de los campesinos y federados. La Guardia Civil de Jerez de la Frontera, presionada por unos terratenientes molestos por el auge de las organizaciones campesinas de carácter revolucionario, detuvo en diciembre de 1882, en la localidad gaditana de San José del Valle, a 16 miembros de la FTRE acusados de asesinato. En los registros, la policía se incautó del reglamento de la asociación, identificada por el símbolo de una mano negra. La misma suerte corrieron campesinos y obreros de otras regiones andaluzas: llegó a haber 2.000 presos en Cádiz y 3.000 en Jerez.
El reglamento de La Mano Negra declara "a los ricos fuera del derecho de gentes, y declaramos que para combatirlos como se merecen, es necesario y lícito que aceptemos todos los medios que mejor conduzcan al fin, incluso el hierro, el fuego y la calumnia".
Pero la situación no cambia en cuanto a la miseria; en Trebujena 400 jornaleros piden pa n o trabajo, y asedian al alcalde; la gente subsiste mediante la caza furtiva, y la recolección de frutos y hierbas silvestres, caracoles, etc.
En el año 1883, esta Andalucía hambrienta se enaltece cuando se conocen en toda España los hechos protagonizados por La Mano Negra. Las autoridades, contrarrestan las tendencias de apoyo a esa asociación, atribuyendo a la misma aberrantes crímenes, incluso los de asesinato de niños, mujeres y ancianos. Se les acusa de querer derrocar al gobierno de la nación, destruir al Estado, y querer acabar con las clases dominantes del país.
En esta situación, se produce el asesinato del "Blanco" de Benaocaz, que fue el que desencadenaría el proceso a la Mano Negra.
De mayo a junio de 1883 se celebraron tres procesos contra presuntos miembros de esta organización, con el resultado de siete ejecuciones sin ninguna prueba. Entre los ajusticiados se hallaba el presunto cabecilla de la Mano Negra, Pedro Corbacho.
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