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LOS EFOROS DE ESPARTA
Herodoto afirmó que la institución fue creada por Licurgo de Esparta, pero parece más razonable que no estuviera en la primitiva constitución espartana (Retra), sino que surgiera posteriormente de la necesidad de contar con gobernantes mientras los reyes estuvieran dirigiendo los ejércitos e spartanos fuera de la ciudad.
Los éforos también contribuían a proporcionar un equilibrio entre los dos reyes de Esparta, que raramente cooperaban el uno con el otro. Platón les denominó los tiranos que regían realmente Esparta, mientras que los reyes no eran más que meros generales.
Aristóteles considera en su "Política" que la institucionalización del Eforado fue debida al rey Teopompo, en el último cuarto del siglo VIII a.C. Aristóteles reconoce
que eran los éforos los que le daban estabilidad y cohesión al Estado espartano.
La Gran Retra necesitaba una norma de aplicación que garantizase el cumplimiento de esta ley fundamental. Por ello, los espartanos crearon un cargo colegiado de supervisor para proteger la constitución: un colegio de 5 éforos.
Los cinco éforos correspondían a la segmentación de Esparta en cinco aldeas: Mesoa, Pitana, Limnas y Cinosura, además de Amiclas, conquistada hacia 470 a.C.
El cargo, en cierto modo estaba orientado para proteger la ley de sus teóricame nte potenciales enemigos, es decir, los reyes. El éforo representaba el ordenamiento jurídico institucionalizado y legitimado por los dioses frente a una realeza también legitimada por los dioses. Los éforos vigilaban celosamente si los reyes se atribuían demasiados derechos dentro del entramado constitucional. La Retra era así un "tirano" al que los éforos debían someterse. Reyes y éforos se prestaban mutuamente todos los meses el juramento de que si los reyes permanecían fieles a la constitución, el órgano colegiado no tomaría ninguna medida contra los diarcas (en Esparta, los reyes eran dos,
uno de origen dorio y otro de origen aqueo).
Cualquier espartano podía accede al cargo de éforo, y era elegido por la Asamblea Popular (Apella), su mandato duraba un año y no podía ser reelegido.
El de más edad era nombrado el epónimo, dando su nombre al año.
La corta duración de su mandato impedía posibles abusos de poder.
Las decisiones eran colegiadas, es decir, las tomaba el colegio de éforos en su conjunto. Como supervisores, inspeccionaban toda la vida política, militar, jurídica y económica. Entre sus competencias destacaban la recepción a los ministros extranjeros, cursaban las resoluciones de guerra aprobadas por la Asamblea Popular, vigilaban el cumplimiento de las leyes, expulsaban de sus cargos a funcionarios corruptos y ejercían prerrogativas judiciales, todo ello al servicio del ordenamiento jurídico de Licurgo.
Además tenían la potestad de interpretar las leyes y normas de cartácter consuetudinario, y presidían la Apella y la Gerusía (la asamblea de Ancianos).
Licurgo
Los éforos tenían derechos civiles honoríficos especiales, como permanecer sentados dela nte de los reyes o firmar acuerdos. Personificaban al Estado y al orden. Pero el eforato no servía como trampolín para hacer carrera, ni como objetivo final. Se conocen muy pocos éforos por su nombre, entre ellos Quilón, gran reformador del estado espartano,
que vivió a principios del siglo VI a. C. y fue uno de los Siete Sabios de Grecia. Durante su mandato, elaboró gran parte de la constitución atribuida a Licurgo.
Los éforos dirigieron la política exterior y el entrenamiento militar de los jóvenes. Decretaban las levas de soldados, y dos éforos acompañaban al ejército cuando entraba en batalla, con la atribución de poder arrestar y mandar a prisión a los reyes si no se comportaban correctamente durante la guerra.
El Eforado mantuvo sus funciones y estructura hasta la época helenística, cuando el rey reformista Cleomenes III la suprimió en el año 235 a.C. e impuso el Patronomoi (consejo de magistrados).
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