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ATIA Y SERVILIA
Atia y Servilia son dos mujeres de la nobleza romana más rancia que saltaron a la fama desde la serie de televisión "Roma". La una, como una casquivana ninfómana capaz de manejar a sus propios hijos para obtener los mayores beneficios posibles, y otra, primero como amante de César y después enemiga jurada, de tal modo, que según la citada serie, podría ser una de las incitadoras del gran complot que tuvo como resultado el asesinato ritual del dictador.
Pero, ¿qué hay de cierto en los comportamientos de ambos personajes televisivos?.
Servilia Cepionis (siglos II - I a. C. ) es una de las pocas mujeres romanas citadas por las fuentes antiguas. Era una patricia y hermanastra de Marco Porcio Catón el Joven, enemigo declarado de Cayo Julio César. Además fue nieta del
nieta del tristemente famoso Quinto Servilio Cepio, que robó el oro de Tolosa, a costa de verter sangre romana.
Se casó con Marco Junio Bruto, hijo de un partidario del populista Cayo Mario. De este casamiento Servilia tuvo un hijo, Marco Junio Bruto. Tras la muerte de su primer marido, ella se casó con Décimo Junio Silano, el cónsul del año 62 a. C., con quien tuvo tres hijas, todas llamadas Junia. Junia Secunda se casaría con Marco Emilio Lépido, el futuro triunviro. Junia Tercia, la más joven de las hijas, se casaría con Cayo Casio, otro de los asesinos de César.
Pero la mayor contribución de Servilia a la historia, aparte de su hijo, fue el hecho de ser amante de Julio César. De hecho algunas fuentes, no demasiado contrastadas y más bien novelescas citan como hijo biológico de César y Servilia al propio Marco Junio Bruto, envuelto en la conspiración que acabaría posteriormente con la vida de César.
Lo más probable es que no fueran más que bulos que se divulgaron, burlas, típicas del irónico sentido del humor romano, que ponían en contraste a dos personas opuestas: el hermoso (César) frente al poco agraciado (Bruto), el derrochador frente al avaro, el valiente y aguerrido, frente al cobarde y tímido...
César mantuvo con Servilia una duradera relación extramatrimonial que se prolongó muchos años, pública y notoria, suscitando chismorreos de todo tipo, dentro de los más variados estratos sociales romanos.
Es posible que César jamás amase a Servilia, y la utilizase para mantener ciertas alianzas políticas favorables para sí a través de ella. Nunca entró en sus proyectos desposarla, que era lo que ella más deseaba. César nunca hacía algo porque sí, de forma altruista, puesto que todos sus actos tenían ambiciosos motivos políticos, cuyo fin último era alcanzar la cúspide del poder personal, manteniendo la ficción de la República, algo que lograría con sorprendente maestría su heredero Octavio. Cuando llegó el momento,
prefirió contraer matrimonio con Calpurnia, lo cual, además de favorecer mejor a sus proyectos políticos, le suponía una vida familiar mucho más dulce y estable. Este último acto de César es posible que pusiera en su contra a la dama de alta alcurnia despechada, que a partir de entonces apoyó a los enemigos de César, y quizás empujó a su propio hijo Bruto, dubitativo en un principio, a sumarse a la conjura.
En cambio Suetonio cita varios ejemplos que demostrarían el amor de César por Servilia:
"Sin embargo, [César] amó más que a nadie a Servilia, madre de Marco Bruto, a quién durante su primer consulado le regaló una perla que valía seis millones de sestercios , mientras que durante la guerra civil, además de otras donaciones le adjudicó por una puja mínima grandes propiedades subastadas, ocasión en que Cicerón le dijo en broma: «Para que lo sepáis, la compra ha sido más ventajosa, pues se le ha deducido un tercio ». Se rumoreaba, en efecto, que la hija de Servilia, Tercia amaba a César".
( Cayo Suetonio Tranquilo , Vidas de los Doce Césares , César, 50, 3-4)
La relación de Servilia con César duró desde el año 63 a. C. hasta el asesinato de este último en el 44 a. C.
Después del asesinato de César por parte de su hijo Bruto y su yerno Casio, los conspiradores se reunieron en la casa de Servilia y su consejo fue tenido en cuenta (aunque no hay pruebas de que estuviera realmente involucrada en la conspiración). A pesar de esto, Servilia pudo escapar indemne de las proscripciones del segundo triunvirato. Después de la muerte de Bruto, cuyas cenizas le fueron enviadas desde Filipos, vivió al cuidado de Tito Pomponio Ático, amigo de Cicerón , hasta su muerte, al parecer por causas naturales, al menos no antes de 42 a. C.
De l a vida de la otra gran protagonista femenina de la serie "Roma", Atia, se conocen bastantes menos detalles, pero los que han salido a la luz, desmienten el carácter del que hace gala la buena señora en la televisión.
Atia Balba Cesonia (85-43 a.C.) era hija de Julia, la hermana mayor de Julio César, y de Marco Atio Balbo. Aunque son muy pocos los testimonios sobre su persona con los que contamos, tradicionalmente fue considerada como una mujer respetable y muy piadosa, nada que ver con la arpía intrigante y viciosa que nos retrata la serie. Tácito la consideraba como el ideal de la matrona romana.
Se casó con el senador y gobernador de Macedonia Cayo Octavio Turino, del cual tuvo dos hijos, Octavia Turina Minor y el joven Cayo Octavio Turino (posteriormente llamado Augusto). Su segundo marido, Lucio Marcio Filipo, partidario de César, fue cónsul en el 56 a.C y gobernador de Siria desde el 59 a.C.
Crió a sus hijastros junto con sus propios hijo e hija del matrimonio anterior.
Ella tenía dudas sobre la legimitidad de su hijo como heredero de César, y luego de su asesinato, intentó disuadir sin éxito a su hijo Octavio de aceptar ser su sucesor.
Atia murió en el 43 a. C., durante el primer consulado de su hijo Octavio, que se encargó de rendirle los más altos honores en su funeral.
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